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¡Buen día a tod@s!

"Prepárate para venir al encuentro de tu Dios"

No apagues la voz de Dios en tu corazón. Abre el oído y sentirás un susurro sobrenatural invitándote a relacionarte con Él. Cada día tenemos el privilegio de venir a su encuentro y disfrutar del gozo de su presencia. La continuidad de estar cerca de ÉL, de considerarle, de vivir en su voluntad nos preparan para el mayor encuentro, el encuentro final que dará paso a una vida eterna llena de plenitud, amor y exquisitez existencial por siempre.

¡A por hoy saliendo al encuentro del Amado!

La familia

Si miramos atentamente la sociedad que nos envuelve, nos daremos cuenta rápidamente que existen una serie de Instituciones, ya sean políticas, sociales, religiosas etc que están a nuestro alrededor y cuya función consiste en velar y preservar la sociedad y al ser humano tal y como lo conocemos. Muchas de éstas instituciones han sufrido cambios radicales a lo largo de la historia y otras, simplemente han desaparecido en el devenir de cambios históricos que las han dejado obsoletas. Sin embargo, una de éstas instituciones, la familia, ha permanecido inalterable durante milenios y ha sobrevivido a cambios drásticos sociales e históricos, guerras, caída de imperios y, ha sido  precisamente en esos momentos, cuando se ha fortalecido y ha dado esperanza al hombre cuando todo alrededor se desmoronaba. Por esta razón, debemos acercarnos a ella con cierta admiración y preguntarnos ¿Qué es la familia?

La familia es una institución creada por Dios para nuestra bendición y paz y para asegurar la perpetuación de la raza humana dentro de unos parámetros sociales bien delimitados y que han servido para el adelanto de la civilización tal y como la conocemos. Esta era la voluntad de Dios expresada en el libro de Génesis 2:24 “Dijo El Señor Dios: Por tanto, el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. El hombre dejará a su padre y madre y se unirá a su mujer, y desde esta posición, fuera de su núcleo familiar original, formará la familia, cuidará a su esposa,  la protegerá y amará y lo dejará todo por ella. Responsabilidad, cuidado, protección y disciplina son los ingredientes necesarios para esta difícil labor y todos ellos están hoy día bastante olvidados, en un momento histórico en el que se valora el hedonismo y la comodidad por encima de la responsabilidad y el compromiso de perseverar toda la vida con la misma mujer y envejecer con ella, manteniendo el hogar contra viento y marea y juntos, criar a los hijos en paz y sujeción. Esto garantiza que las nuevas generaciones harán lo mismo y permite que la sociedad pueda avanzar en equilibrio y paz, dando a los hijos una estabilidad emocional y espiritual que les guiará durante toda su vida en medio de los conflictos y dificultades con los que se encontrarán. Hombres como Moisés, Grande de Egipto fueron bendecidos con esta realidad. Criado hasta los siete años por su madre, siendo ella la que puso en Moisés las bases para un carácter fuerte y poderoso que le llevó a ser Grande de Israel y fiel a Dios, siendo reconocido como el hombre más manso de la tierra. Hasta el final de su vida honró a Dios y sirvió a Israel. Podemos leerlo en el libro de Éxodo 2:7-10.

Disolver un matrimonio y destrozar una familia cuesta, hoy en día, algo más de 100€ en cualquier juzgado. Sin embargo el coste emocional, espiritual y aun físico es mucho más elevado. Los hijos, que  son los primeros en sufrir los efectos negativos de una ruptura, padecen con frecuencia  depresión, miedo, ansiedad, una profunda culpabilidad, baja autoestima, desorientación en la vida, miedo a la soledad y, desde luego, la posibilidad real de fracasar en su matrimonio y en el intento de formar su propio núcleo familiar. Las mujeres, sufren de una disminución de niveles económicos, disminuyen la salud, bajan sus expectativas de vida y la sensación o la percepción de felicidad en la propia vida, aumenta el riesgo de suicidio casi al triple, fuman y beben más y tienen más conductas de riesgo. Los hombres, no se salvan de los efectos negativos. El divorcio duplica el riesgo de suicidio, aumenta seis veces la frecuencia de problemas psiquiátricos, aumenta el riesgo de alcoholismo, abuso de sustancias químicas y, por tanto de morir de cáncer o enfermedades cardiovasculares.

Por esta razón, es necesario que la sociedad reflexione y haga autocrítica, que se de cuenta de donde está y medite acerca hacia donde quiere ir. Las palabras del Señor en Mateo 7 son una guía perfecta. “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina".

Miremos bien sobre qué edificamos nuestros hogares.