•  
  •  

¡Buen día a tod@s!

"Nadie tiene mayor amor que este"

“Mi alma se ha empleado y todo mi caudal en su servicio: ya no guardo lo ganado, ni ya tengo otro oficio, que ya sólo amar es mi ejercicio”. (San Juan de la Cruz, Cántico 28)
Hoy es un buen día para seguir el ejemplo de Jesús amando, entregándose y manteniendo la relación de amistad con un grado sublime de compromiso. Mira a tu alrededor y considera a tu prójimo, como Jesús te consideró a ti.

¡A por hoy desplegando generosamente el amor de Dios!

David, Goliat y los gigantes

Conocida por muchos y constantemente citada es la historia de David y Goliat, se utiliza en muchas ocasiones como ilustración, ejemplo, inspiración y ánimo. Sin embargo, no siempre se hace el mayor énfasis en el núcleo central de esta historia que es: La fe de David.
 
Encontramos escrito en el primer libro de Samuel 17 que Goliat media casi 3 metros (6 codos y un palmo). Su lanza era del grueso de un rodillo de telar y la cota de malla del gigante pesaba 60kg. aproximadamente. Preparado para la guerra con un yelmo y grebas de bronce, una jabalina y su espada.

Cuando David un pequeño pastorcillo, se enfrentó sin armadura alguna al gigante guerrero a quien ningún soldado de Israel se atrevió a enfrentar, los filisteos (pueblo de Goliat), se encontraban en una colina o monte, y los israelitas en otra. Goliat retaba al ejército del pueblo de Dios en la llanura que separaba ambos montes. David salió a su encuentro y lanzando una piedra con su honda, ésta se clavó en su frente y Goliat cayó sobre su rostro en tierra.

Sin embargo Goliat no era el único gigante filisteo, había otros cuatro cuya historia encontramos en el segundo libro de Samuel capitulo 21.

1. Isbi-benob (v.16). Que trató de matar a David, pero Abisai lo hirió y mató.
2. Saf (v.18). Muerto por Sibecai husatita en guerra.
3. Goliat geteo (v.19). El asta de su lanza era como el rodillo de un telar.
4. El gigante de los doce dedos en las manos y doce en los pies muerto por Jonatán, sobrino del Rey David.

Así que en total había entre los filisteos cinco gigantes, la misma cantidad de piedras que David recogió en el arroyo. Es difícil pensar que David llevaba cinco piedras solo para Goliat, ya que él sabía de antemano que no le iba a dar tiempo de lanzar más de una piedra con su honda. Si fallaba seria ensartado inmediatamente por la lanza de Goliat. David seguramente confiaría en que una piedra era suficiente para cada gigante, pues su confianza no estaba en la fuerza ni en las armas sino en el Señor. Aun así no existen evidencias en este pasaje de que los cinco gigantes estuvieran allí, aunque las circunstancias nos permiten pensar que así fue.

Cinco piedras, cinco gigantes, una sola fe.