Conocida por muchos y constantemente citada es la historia de David y
Goliat, se utiliza en muchas ocasiones como ilustración, ejemplo,
inspiración y ánimo. Sin embargo, no siempre se hace el mayor énfasis en
el núcleo central de esta historia que es: La fe de David.
Encontramos
escrito en el primer libro de Samuel 17 que Goliat media casi 3 metros
(6 codos y un palmo). Su lanza era del grueso de un rodillo de telar y
la cota de malla del gigante pesaba 60kg. aproximadamente. Preparado
para la guerra con un yelmo y grebas de bronce, una jabalina y su
espada.
Cuando David un pequeño pastorcillo, se enfrentó sin
armadura alguna al gigante guerrero a quien ningún soldado de Israel se
atrevió a enfrentar, los filisteos (pueblo de Goliat), se encontraban en
una colina o monte, y los israelitas en otra. Goliat retaba al ejército
del pueblo de Dios en la llanura que separaba ambos montes. David salió
a su encuentro y lanzando una piedra con su honda, ésta se clavó en su
frente y Goliat cayó sobre su rostro en tierra.
Sin embargo
Goliat no era el único gigante filisteo, había otros cuatro cuya
historia encontramos en el segundo libro de Samuel capitulo 21.
1. Isbi-benob (v.16). Que trató de matar a David, pero Abisai lo hirió y mató.
2. Saf (v.18). Muerto por Sibecai husatita en guerra.
3. Goliat geteo (v.19). El asta de su lanza era como el rodillo de un telar.
4. El gigante de los doce dedos en las manos y doce en los pies muerto por Jonatán, sobrino del Rey David.
Así
que en total había entre los filisteos cinco gigantes, la misma
cantidad de piedras que David recogió en el arroyo. Es difícil pensar
que David llevaba cinco piedras solo para Goliat, ya que él sabía de
antemano que no le iba a dar tiempo de lanzar más de una piedra con su
honda. Si fallaba seria ensartado inmediatamente por la lanza de Goliat.
David seguramente confiaría en que una piedra era suficiente para cada
gigante, pues su confianza no estaba en la fuerza ni en las armas sino
en el Señor. Aun así no existen evidencias en este pasaje de que los
cinco gigantes estuvieran allí, aunque las circunstancias nos permiten
pensar que así fue.
Cinco piedras, cinco gigantes, una sola fe.