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¡Buen día a tod@s!

"Varón de dolores"

“El cristiano que medita atentamente en la vida, pasión y muerte del Señor, encontrará allí en abundancia, todo lo necesario para progresar en su vida espiritual, sin necesidad de ir a buscar fuera de Jesús algo que le pueda aprovechar mejor" (Tomas de Kempis). Que podamos abrir los brazos como lo hizo Jesús: con amor, con pasión, con entrega, generosamente… Él me amó y me ama de maneras que yo, a veces, no logro entender.

¡A por hoy viviendo como Jesús!

La Navidad según San Lucas

El evangelio escrito por San Lucas, tiene rasgos muy característicos; casi todos los que lo han estudiado y los comentarios sobre él, coinciden en calificarlo de forma simplificada como un “Evangelio muy humano” o identificándolo con la palabra “Humanidad”. El relato del nacimiento de Jesús hecho por San Lucas está lleno de matices y detalles cotidianos, cuestiones familiares, dudas, temores y sin ánimo de ser redundante, de cuestiones humanas. En esta narración entrañable leemos situaciones de visitas familiares, trámites burocráticos censales, registros civiles y de cómo un viaje imprevisto deja a una familia sin posibilidad de alojamiento; en definitiva, situaciones cotidianas que incluso se dan hoy en nuestros días. Sobre todo en las relaciones familiares que caracterizan a la Navidad y tal vez alguien no encuentre alojamiento en el viaje de última hora.

No obstante, la Navidad actualmente tiene también otras cualidades menos deseables. A nadie sorprendemos cuando decimos que el Consumismo se ha apropiado de las fiestas navideñas, haciendo de los regalos y las rebajas los protagonistas. Y si queremos identificar a algún personaje central, muchas veces descubrimos que es Papa Noel. Es así como todos nos hemos visto alguna vez diciendo: ¡La Navidad ha perdido su sentido! Y si no lo hemos dicho, seguramente hemos asentido con un gesto de preocupación o decepción ante la evidencia.

Sin embargo, ante este hecho, sería conveniente preguntarnos ¿No es para esto que nació Jesús? Es decir, sabemos que el ser humano, cuando actúa en su libre albedrío independiente de Dios, invariablemente pervierte las cosas. La vida del ser humano sin el Hijo de Dios se simplifica a consumismo, políticas, filosofías y teorías. El evangelio de Lucas nos cuenta cómo en medio de una natural cotidianidad, nació Jesús el Mesías. Y ambas realidades, la del hombre natural y la divina, se tocaron para que las vidas de cada persona fueran transformadas. Así que, tal vez no deberíamos de escandalizarnos por esta perversión de la Navidad, pues sin la realidad del Hijo que nació, es una fiesta con carácter muy humano. Por esta razón podemos afirmar que para esto nació Jesús. Porque la necesidad interior de cada persona es que nazca el Hijo, ya que sin él todo se pervierte.
 
Así que, para esta Navidad, si se me permite, os hago una propuesta. Es verdad que hay consumismo, es verdad que se ha perdido el sentido, es verdad que muchos desconocen el significado de estas fiestas; pero en vez de denunciar, propongo anunciar: Anunciar que Jesús nació, a fin de cuentas Navidad significa nacimiento. Anunciar que recordamos un nacimiento. El pasaje de la Navidad narrado por Lucas, es cercano a cada uno de nosotros, pues cuenta la humanidad de los actores que participan en la historia. Algunos con alegría y otros con temor recibieron la noticia, pero por igual para todos ellos, el Salvador había nacido. Nació, y necesitamos que nazca en nuestro interior para dar sentido a la vida y, por consiguiente, a la Navidad. Durante nuestras reuniones familiares, con amigos o al felicitarnos, podemos recordar el sentido de esta fiesta: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor.