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¡Buen día a tod@s!

"Varón de dolores"

“El cristiano que medita atentamente en la vida, pasión y muerte del Señor, encontrará allí en abundancia, todo lo necesario para progresar en su vida espiritual, sin necesidad de ir a buscar fuera de Jesús algo que le pueda aprovechar mejor" (Tomas de Kempis). Que podamos abrir los brazos como lo hizo Jesús: con amor, con pasión, con entrega, generosamente… Él me amó y me ama de maneras que yo, a veces, no logro entender.

¡A por hoy viviendo como Jesús!

Juegos Olímpicos de Río 2016

El domingo 21 de Agosto se clausuraron los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, oficialmente conocidos como los Juegos de la XXXI Olimpiada. En esta edición participaron 11.551 atletas de 206 países. Todos con un mismo objetivo, ganar una medalla. Atrás quedaron cuatro años de duro entrenamiento y sacrificio para poder dar lo máximo en el momento de la competición. Para algunos la prueba duraba 10 segundos, para otros unas horas. Al entrenamiento hay que añadirle también la suerte del momento o que sus competidores estuviesen menos acertados ese día.

Al escuchar los testimonios de aquellos que han podido ganar una medalla, como cristiano me sentía redargüido, porque fueron capaces de sacrificarse y abstenerse de muchas cosas por alcanzar su objetivo: Esto me hacía recordar las palabras del apóstol Pablo en 1 Corintios 9:24-25, “¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible”.

Tanta lucha, entrega y sacrificio por una corona corruptible. Muchos de estos atletas con el paso del tiempo serán olvidados y casi nadie se acordará de sus nombres. Viendo un documental de TVE llamado “Del podio al olvido” sobre deportistas españoles que habían ganado una medalla, explicaba que cuando dejaron la competición se encontraron que no tenían vida, porque su vida era su deporte. Algunos tuvieron que ser tratados por psicólogos y otros muy pocos, eligieron quitarse la vida.

¿Y tú, estás luchando? ¿Cristo es tu vida? ¿Te estás sacrificando como estos atletas por tu Salvador? Además tu corona es incorruptible, es para toda la eternidad. No será que como “tienes guardada la corona de justicia para aquel día” eso hace que te relajes. No será que como la salvación es por gracia y no por obras, no es necesario esforzarse.

Desde estas líneas, deseo que reflexiones, que tomes la decisión de vivir la vida de Jesús con toda la fuerza de tu corazón, que luches, que corras, que obtengas el premio porque te has entregado y experimentes una vida plena en Cristo.