¡Qué buena noticia! A veces, uno se siente insignificante, lleno de carencias, vacío... pero en Cristo estamos llenos, satisfechos, plenos, suficientes para seguir creciendo, avanzado y alcanzar el propósito que Dios tiene para cada uno de nosotros. El secreto es: ¡EN CRISTO! No te muevas de su presencia y descubrirás quien eres de verdad.