Hoy puedes sentirte plenamente satisfecho al lado de Aquel que te tiene por hijo. Él da pan y provee al necesitado, pero también es el pan de Vida y no sólo comerás, sino que te quedarás satisfecho. Él comparte y lo hace con hombres, niños y mujeres. El milagro tiene un matiz sobrenatural que la multitud quedó colmada y sobró. Él es suficiente para cada una de nuestras necesidades. Él es nuestro sostén cotidiano tanto del alma como del cuerpo. Él nunca será escaso para ninguno de sus hijos.