Para oír a Dios y saber su voluntad para nuestras vidas, debemos acercarnos a Él. Hoy, Él tiene algo para ti y para mí. Mientras más cerca estemos de Dios, más nos entenderemos a nosotros mismos, más disfrutaremos de la realidad de sus promesas y de su misma presencia. Su presencia es nuestra fuerza y su llenura, nuestro poder.