“El cristiano que medita atentamente en la vida, pasión y muerte del Señor, encontrará allí en abundancia, todo lo necesario para progresar en su vida espiritual, sin necesidad de ir a buscar fuera de Jesús algo que le pueda aprovechar mejor" (Tomas de Kempis). Que podamos abrir los brazos como lo hizo Jesús: con amor, con pasión, con entrega, generosamente… Él me amó y me ama de maneras que yo, a veces, no logro entender.