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¡Buen día a tod@s!

"No temas, cree solamente"

El temor impide la acción. A veces, estamos más centrados en nuestras debilidades, que en nuestras fortalezas. Si enfrentamos cada desafío con fe y andamos convencidos de que Dios camina a nuestro lado, la fortaleza interior aumentará y la certeza hará que nuestras acciones nos impulsen a crecer y a avanzar. Si Jesús reina en tu vida, el temor y la angustia dan paso al gozo y la confianza. La fe que persevera siempre verá fruto.

¡A por hoy creyendo!

Un Dios a nuestra medida

“E hizo Jacob voto, diciendo: Si me asiste Dios y me guarda en este viaje en que voy, y me dan pan para comer y vestido para vestir, y si vuelvo en paz a casa de mi padre, el Señor será mi Dios”. (Génesis 28: 20-21)
 
Estamos viviendo una de las crisis más duras de los últimos tiempos. En los medios de comunicación solo escuchamos que hacen falta millones de euros para los bancos y que hay que inyectar aún más dinero en el sistema. Por otro lado, que hay que recortar en las administraciones públicas, los servicios médicos y la enseñanza, servicios que son de primera necesidad. Las cifras del paro no se detienen y en poco tiempo llegaremos a la cifra histórica de 5 millones y medio de parados. En este contexto, uno se pregunta si en el futuro yo seré uno de los que engrosará esa lista. 
 
Llevo años en el Señor y son muchas las experiencias que he vivido como cristiano. Una de ellas fue la de quedarme sin trabajo, experiencia que seguro tú también habrás vivido. Es entonces cuando tu fe es puesta a prueba y si, en esa situación vas a seguir adelante. La sensación es como la de andar cerca de un precipicio y parece que todo se vaya a desmoronar en un instante; y en ese vacío te inundan pensamientos como el de Jacob: “Señor, si me das pan para comer y vestido para vestir… tú serás mi Dios”. 
 
Entonces caemos en el error de ponerle condiciones a Dios y nos hacemos un Dios a nuestra medida, a nuestra conveniencia. Si me bendices te serviré y si no… qué. Acaso nuestra fe y servicio a Dios dependen de que todo nos vaya bien, de que tengamos un buen dinero, una buena casa, un buen coche, un buen trabajo, una buena familia. Son estas realmente las bendiciones de Dios, o es que nos quiere mostrar que hay una bendición superior y más sublime. Es en esa situación que se nos da la oportunidad de conocer a nuestro buen Dios y poner en práctica esas palabras que tantas veces hemos predicado de “buscad primero el reino de Dios y todo lo demás os será añadido”.
 
En este mismo texto el Señor Jesucristo dice: “Vosotros, pues, no andéis buscando lo que habéis de comer, ni lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud. Porque todas estas cosas las buscan con afán las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas”.
 
Lo crees, vas a tener fe, el Señor será tu Dios… sin condiciones.
 
¡Que Dios os bendiga!