¡Qué sencillo y profundo consejo! Nosotros levantamos argumentos relativos según nuestro estado de ánimo. Lo que piensas, lo que haces, lo que sientes debe ser coherente. A veces el corazón es engañoso. Hoy ves todo posible y mañana la vida es un desastre. Sólo a la luz y guía del Espíritu Santo podemos encontrar la armonía y la fortaleza que necesitamos como personas.