Sólo sé que Dios es mi fuerza y mi escudo. La sabiduría viene de Él. Cuando estoy triste Él es mi alegría y convierte mi lamento en baile. Si estoy cansada, me renueva y abre mis alas para volar por encima de las circunstancias. Si me enfrío, su Espíritu me avisa, se mueve… me conmueve y vuelve abrir mi mente a la luz. Él es así de especial con los suyos, conmigo; como no le voy a amar y seguir.