Normalmente elegimos un perfume que nos identifique; que la gente nos asocie con él. La fragancia personal está muy explotada en el comercio. En el tabernáculo se diseñó una esencia especial que se asociaba con los momentos íntimos de adoración. Actualmente Dios utiliza a sus hijos como “Su fragancia personal”. Que la gente cuando nos “huela” nos asocien con Dios.