“Con tal de que nuestra alma tenga con qué satisfacerse interiormente, todos los azares exteriores no tendrán fuerza bastante para hacernos daño”. (Cita de René Descartes) Que verdad es. Yo tengo quién satisface mi alma, yo sé quién me llena y sé quién me sacia: El Espíritu Santo. Su dulzura, su fortaleza, su convicción, la esperanza que se desprende en la comunión y el compañerismo… me pone a salvo siempre. A su lado todo es siempre para bien.