Hoy es un buen día para autoexaminarse y contrastar nuestras vidas con las demandas de Jesús. Ser honestos con nuestra verdadera condición espiritual y abrirla delante del Trono de la Gracia y hallar limpieza y fortaleza para seguir avanzando y progresando. El mejor momento es en el recordatorio de la muerte y la resurrección del Señor. ¡Él es nuestra propiciación!