La posición más poderosa en la tierra es estar de rodillas delante del Señor del Universo. Iniciamos el día con proyectos, trabajo, acciones cotidianas y decisiones que tomar. Frente a cada circunstancia o momento roguemos, alabemos, confesemos y pidamos que según las promesas del Señor: Hallaremos, se nos dará y se nos abrirá.
¡A por hoy creyendo en el Señor que lo llena todo en todo!