Meditar en la Palabra de Dios perseverando, trae unos beneficios asombrosos. Serás sabio en todo aquello que determines. Rendirás fruto a su tiempo. Tu crecimiento será constante y no se marchitará. Prosperarás en todo lo que haces. Tendrás más discernimiento. Te sentirás bendecido y protegido. Estarás cerca del Altísimo.