Este es el presente que Dios nos regala con el deseo de que lo aprovechemos y lo vivamos desde el gozo y la quietud. Es la forma de que seamos efectivos. La acción debe centrarse en el hoy, el mañana no existe y el ayer pasó. Hoy es cuando debemos asirnos a la Roca de nuestra Salvación. Hoy es cuando debemos progresar y continuar creciendo. Hoy es una nueva oportunidad para cogernos de su mano y andar con el nuevo vigor de un tiempo nuevo.