Dios tiene un corazón compasivo. Su misericordia rescata, perdona, alivia, justifica, integra, comprende, atiende, regenera, es constante… ¡Cuando nos hemos perdido y nos volvemos a Él, cuanto bien nos hace su perdón y aceptación! Cómo se enternece Dios ante nuestro clamor y como acude cuando depositamos nuestra confianza en Él. Yo me abandono en su misericordia hoy y siempre.