Dios es real. Lo que Él hace y dice es verdad. La victoria de Jesús es cierta y su Vida en nosotros es nuestra fuerza. Sus cuidados, sus promesas, su poder son SÍ y AMÉN siempre. El Espíritu Santo está en nosotros y es tan cierto como el aire que respiramos. ¡Qué bendición tan grande! Él vive y está en nosotros y por nosotros.