Nuestra fe en el Señor nos da fuerza para enfrentar cualquier dificultad. Temer a Dios es percibir su Omnipotencia, su grandeza y lo sublime de su Amor. Es un temor que no tiene que ver con el miedo, sino con la seguridad. Él va delante de nosotros como un escudo de protección. Él nos ayuda. En Él encontramos paz y valentía para vivir el día a día.