¡Una verdad impresionante! La oración es fuente de poder. Orar implica hablar con Dios; tremendo privilegio. Elías era un hombre como tú y como yo y removió el cielo y la tierra a través del clamor al Padre. Hoy podemos elevar nuestro oración y ver cambios en nuestros días. Ver cambios en nuestras vidas, en nuestras familias, en nuestras iglesias y en aquellos que nos rodean.