“Id y predicad el Evangelio" es más que un eslogan, es la última voluntad de Aquel que nos amó hasta el fin. Es la voluntad de Aquel que quiso que la Iglesia fuera la continuidad de su ministerio en la tierra. Es la voluntad de Aquel que ama a las personas de todo pueblo y nación y siente compasión por ellas. "Id" debe ser el motor de nuestras vidas cristianas.