Quisiera hallar gracia ante los ojos del Señor, en este día. Tener un corazón obediente, un oído abierto a escuchar activamente y sentir su favor intensamente. Para mí ese sería el mejor regalo de hoy. Que Él me considere ya es importante, pero que me ame es algo sorprendente y se lo agradezco con todo mi corazón. Le obedeceré hoy y viviré en su amor.