Al hacer las cosas con amor, no hay cosa pequeña. Todo es grande, importante y útil. Todo lo que se realiza desde Dios es insigne, hermoso y lleno de fuerza, capaz de transformar lo oscuro en luz. Dios ha derramado Su amor en tu corazón, ábrelo y deja que éste fluya y verás el resplandor, la renovación y la eficacia en lo cotidiano.