Esconder lo que eres, esconder tu capacidad no es de persona sabía. Cada uno de nosotros tenemos un talento, ya que somos imagen y semejanza de Dios. Él te da de lo suyo, para que desarrolles tu vida con generosidad, compartiendo, regalando, creciendo, abundando y ejerciéndolo con excelencia. Honrarás a sí al Dador de la vida. Cada talento es único e incomparable. No te escondas, ni te encierres. Sé lo que eres y tienes. Esmérate, dedícate, y sé fiel. Ante Dios no cuentan los éxitos como la perseverancia, la constancia en el ejercicio y la fidelidad.