El gozo continuo sale de una paz interior. Sólo estando cerca de Dios, podemos vivir con facilidad esta realidad de un gozo continuo. Frente a la adversidad la fe sale más reluciente que el oro. Frente a la abundancia el corazón se ensancha de agradecimiento. Cuando hay lágrimas Él las borra con un profundo consuelo. Él es nuestro mejor Amigo. Cultivemos esta realidad con disciplina.