¡Mira que escena! El Hijo de Dios estuvo en la tierra, sí, vino para servir a Dios y salvar a la humanidad. Durante su ministerio como Siervo de Dios, vivió muchas experiencias en su relación con el hombre, muchas situaciones dificiles, y en todas ellas tuvo la capacidad de bendecir y ayudar. Él se acercó a nosotros, identificandose con nuestro dolor y fracaso, sanando nuestras enfermedades y sobre todo, extendió su mano para ayudarnos en nuestras dificultades presentes y futuras. ¡Que bendita historia! ¿Hay algo que te impide poder servir a Dios hoy?