•  
  •  

¡Buen día a tod@s!

"No temas, cree solamente"

El temor impide la acción. A veces, estamos más centrados en nuestras debilidades, que en nuestras fortalezas. Si enfrentamos cada desafío con fe y andamos convencidos de que Dios camina a nuestro lado, la fortaleza interior aumentará y la certeza hará que nuestras acciones nos impulsen a crecer y a avanzar. Si Jesús reina en tu vida, el temor y la angustia dan paso al gozo y la confianza. La fe que persevera siempre verá fruto.

¡A por hoy creyendo!

Enseñado por Dios

Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, en la cual me has enseñado a poner la esperanza”.
(Salmos 119:49)


Quizás el título de este articulo pueda parecer muy presuntuoso, pero si nuestra comunión con Dios es verdadera, no deberíamos tener problemas para hablar de ella. Aquí el escritor de este Salmo refleja su comunión con Dios: En todo el salmo 119 vemos que conoce la Ley, practica la piedad, y que su alma confía y descansa sólo en Dios.

“… en la cual me has enseñado a poner la esperanza.” ¿Quién le ha enseñado a poner su esperanza en la Palabra de Dios? Seguro que sus padres, sacerdotes y maestros, todos ellos se habrían esforzado a enseñarle las cosas piadosas, y aquí tenemos el fruto de ese trabajo, un hombre que ha aprendido a tener comunión con Dios, a buscarle en oración siempre, a confiar en Él porque sabe que Él es su único recurso. Si, sin duda el esfuerzo de todas esas personas han ayudado a conseguirlo.

Pero hagámonos la siguiente pregunta: ¿Es suficiente para nosotros conocer las cosas de Dios, la teoría de la religión y la vida piadosa? ¿Es suficiente con esto? ¿No es la vida de fe una decisión personal, un acto de entrega voluntaria a Dios? Creo sinceramente que el salmista, a lo largo de su vida ha aprendido algo más, que ha trascendido de su mente a su espíritu y que también ha transformado su vida piadosa: Conoce a Dios, habla con Él.

El salmista acude a Dios en oración en base a su comunión con Él. A lo largo de su vida de fe y comunión con Dios, ha aprendido a esperar en su Palabra, en sus promesas, a depender de Él. Sabemos que Dios, en lo íntimo, no nos mostrará nada que no esté en su Palabra, siempre nos guiará hacia ella, porque ella es “lámpara a nuestros pies y luz a nuestro camino”.

En la vida natural, las cosas que aprendemos por el sufrimiento y el esfuerzo suelen ser lecciones profundas y duraderas, difíciles de olvidar. En la vida de fe, las cosas que aprendemos a los pies de Jesús son lecciones impartidas directamente por el Maestro. también profundas y duraderas, por ese motivo el salmista puede acercarse a Dios y confiar en Él. Sí, puede confiar en Dios, puede poner toda su esperanza en Él, porque no solo conoce que Dios es fiel, sino que lo ha experimentado, lo ha aprendido, ahora no es solo teoría, es realidad.

Hay muchos otros testimonios en la Palabra de Dios que reflejan esta realidad:

“Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba, porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros;” (1ª Tesalonicenses 4:9)

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en Mi Nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que Yo os he dicho.” (Juan 14:26)

“Venid a mi todos los que estáis fatigados y cargados, y Yo os haré descansar. Llevad Mi yugo sobre vosotros, y aprended de Mí que soy manso y humilde de corazón y hallaréis descanso para vuestras almas;” (Mateo 11:27-28)

Este no es un punto de partida en la vida de fe, sino la consecuencia de andar con Dios, estar en su presencia, conocerle y escucharle.