A veces nuestra alma está turbada y preocupada por el mañana. ¿Qué ocurrirá? ¿Podremos hacer frente a los pagos? ¿Estaremos bien de salud? ¿Nuestros hijos estarán en buenas manos? Él único que puede tranquilizar tu alma es Dios, y el silencio del reposo inundará todo tu ser. Que descanso tan grande encomendar tu vida y las vidas al fiel Creador.