La obediencia diaria nunca es automática. Es una decisión consciente y cambia nuestra vida: tú decides cada día que quieres hacer. Aunque existen rutinas que nos ayudan a tener una mejor disciplina en muchas cosas, el seguimiento de Jesús implica la decisión diaria de querer estar con Él, vivir con Él, seguir sus pasos, andar en su luz, y Jesús no está estático, ni tampoco es monótono. Él es luz y vida, y si quieres tener hoy esta bendición, debes seguir a Cristo.