¿Quién puede cuidar tu alma? ¿Quién puede confortarte? ¿Quién puede ayudarte a librar las batallas interiores? Sólo Dios, el Guardián de nuestras almas. El alma es la fuente de nuestra vida, donde está nuestra voluntad, nuestros pensamientos y sensaciones, el impulso de nuestras acciones. Si Él cuida de esa parte de nuestra vida, si le dejamos que lo haga… entonces Él nos inundará de fuerza, serenidad, alegría, gozo, esperanza, consuelos, determinación, aliento… ¡Que Él viva en nuestras almas con total libertad y las cuide!