Hoy podemos dar gracias a Dios por un nuevo amanecer. Por respirar, por vivir, por disfrutar de un café, por andar, por comunicarnos. Cuán bueno es Él. Un corazón agradecido fortalece la capacidad física y la anímica. Nos da templanza, generosidad y alegría. Ser agradecido desarrolla una actitud positiva.