En este nuevo despertar ante la nueva luz del sol, pienso en lo que desea mi alma. Yo como tú, tengo sueños y metas. Espero delante de Dios a que se cumplan aquellas cosas que encajan en sus planes para mi vida. Sé que esperar en Él es lo que importa. Tendré paciencia y esperaré con fe y confianza. Cuando algo tarde, entenderé que no es el momento y aguardaré con paciencia. Si algo no me da paz lo alejaré esperando siempre lo mejor de mi Padre celestial. Empiezo el día alegre y respiro agradecida por tener la certeza de que Dios anda conmigo siempre.