Aunque no te des cuenta o te sientas sólo, Dios ve por lo que estás pasando. No tengas temor, que Él no permitirá que las pruebas te ahoguen. El siempre estará contigo. Sus alas te resguardarán, la fortaleza de sus brazos te sostendrá, la luz de su gloria te guiará y su propia mano enjugará tus lágrimas. Él no nos prometió un sendero llano y cómodo. Él nos prometió su presencia y su victoria en toda circunstancia. Él es nuestro pronto auxilio en la tribulación. No te desanimes, mira al cielo y espera en el Dios de tu salvación.