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¡Buen día a tod@s!

"No temas, cree solamente"

El temor impide la acción. A veces, estamos más centrados en nuestras debilidades, que en nuestras fortalezas. Si enfrentamos cada desafío con fe y andamos convencidos de que Dios camina a nuestro lado, la fortaleza interior aumentará y la certeza hará que nuestras acciones nos impulsen a crecer y a avanzar. Si Jesús reina en tu vida, el temor y la angustia dan paso al gozo y la confianza. La fe que persevera siempre verá fruto.

¡A por hoy creyendo!

¿Creer en Dios, es como creer en el Ratoncito Pérez?

¿Quién no ha creído de pequeño en los reyes magos, cuentos de hadas, duendes, sirenas o el Ratoncito Pérez? ¿Quién no ha querido viajar a mundos fantásticos, llenos de monstruos o al país de Nunca Jamás?

Cierto es, que cuando somos pequeños el desarrollo de la imaginación hace que veamos el mundo diferente, con más ilusión y es que es natural que el ser humano desde que empieza a tener consciencia ponga su confianza en algo externo, algo grandioso y maravilloso aunque sean unicornios y mundos paralelos.

Pero según vamos creciendo nos damos cuenta de que las hadas no existen, el país de Nunca Jamás se queda en los cuentos, y los reyes magos son los padres. Es de locos andar diciendo a tus amigos que aún sigues creyendo que el Ratoncito Pérez espera tus dientes.

Hoy en día parece que Dios es una fantasía más. A medida que creces la realidad te azota y tienes que darte cuenta de que eres tú contra el mundo y no hay nada más. A la gente le parece una locura ir por ahí diciendo que aún sigues creyendo en Dios. Y ¡ay de ti si Dios es el centro de tu vida y tu salvador! “¿No eres ya mayorcito para andar creyendo en esas cosas?”

Desde una realidad, con la esperanza puesta en Dios, les digo a todas esas personas: ¿No veis que hay Algo mucho más grande y que no es una fantasía? La naturaleza habla por sí sola. La tendencia del ser humano lo empuja a buscar algo a lo que aferrarse. No es triste creer en Dios. Triste es tener una vida vacía y sin sentido. ¿En serio piensas que solo estás en este mundo para vivir y morir? ¿No te has dicho a ti mismo muchas veces.- “tiene que haber algo más”? ¡Ah! Ya lo entiendo. Es mucho más fácil quejarse a creer en Dios, o hacerle culpable de todo, simplificar la vida y no adquirir grandes responsabilidades, ni quebraderos de cabeza. Es más fácil mirar a tu alrededor, a lo tangible; pero tú y yo sabemos que hay algo más.

No es de locos creer en Dios, de locos es negar su existencia.