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¡Buen día a tod@s!

"No temas, cree solamente"

El temor impide la acción. A veces, estamos más centrados en nuestras debilidades, que en nuestras fortalezas. Si enfrentamos cada desafío con fe y andamos convencidos de que Dios camina a nuestro lado, la fortaleza interior aumentará y la certeza hará que nuestras acciones nos impulsen a crecer y a avanzar. Si Jesús reina en tu vida, el temor y la angustia dan paso al gozo y la confianza. La fe que persevera siempre verá fruto.

¡A por hoy creyendo!

Contra el desaliento

Una de las plagas más grandes que existen, es la soledad y el desaliento. Para todos ellos van estas palabras:

"Aunque se hallen distantes al Señor
Aquellas almas por las cuales
no necesitas, no desalentarte,
prosigue orando a todas horas.
Y experimentarás la realidad,
que Dios es Poderoso, que es Amor.
Y aunque tarde alguna vez en contestarte,
Él siempre contesta a las oraciones."
(Sir. E. Denny)

Tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes. No son desde luego, lo éxitos, ni el velar, ni los servicios o deberes lo que le da entrada al alma a las riquezas del favor divino. Es por la fe que tenemos entrada a ellas.

Si hallamos que nuestras almas se encuentran bajo alguna presión de espíritu, temor o inseguridad, podemos estar seguros de que se han soltado de la cariñosa mano de la fe. Esto debe evitarse. Debemos saber siempre, que nosotros tenemos algo que hacer con el amor.

La palabra "PADRE" es un nombre que puede darnos calma permanente, fortaleza y libertad de espíritu. El tentador querría llevarnos a juzgar a Dios por las sombras oscuras de muchos de los pasos de nuestra historia aquí. Pero el Espíritu de Dios quiere, más bien, familiarizarnos con Él, mediante la beatífica luz de los evangelios que resplandece en la faz de Jesucristo.

Cuando el rey David salió a combatir al gigante podía decir: "Hoy el Señor te entregará en mis manos". Pero poco después dijo en su corazón: "Un día pereceré por la mano de Saúl..." La mano de Saúl, que David temía no era tan grande como la de Goliat, que David desafió y venció, pero entonces Dios no era tan grande en su concepto, ni confiaba en Él tan plenamente como aquel día que descendió al valle de Ela con su mirada de fe puesta en el Todopoderoso.

"Caminó Enoc con Dios y desapareció porque le llevó Dios". No ocurrió nada en aquella hora gloriosa, fue el proceso natural de andar con Dios hacia el cielo lo que le llevó, de un modo inevitable, al final del viaje.

La fe nunca es demasiado atrevida para no agradarle, Jesucristo, en los días de su carne, a menudo reprendió los recelos de la poca fe de sus discípulos y nunca la fortaleza y decisión de éstos terminó sin una bendición. Ojala que conociéramos a nuestro Dios como debe ser conocido, para que le alabemos y nos sintamos confortados. El amor se deleita en ser utilizado y se fastidia del ceremonialismo. La intimidad de la fe nos procura su gracia y el ceremonialismo solamente le causa.

La mano de Dios pudo obrar aún solamente con la piedra, o una honda, o la quijada de un asno, o cántaros y antorchas. Del mismo modo, hoy día el mismo Espíritu de Dios puede hacer su obra en las almas por medio de una palabra, una mirada o un suspiro. Cuanto más simples somos y más semejantes a los niños que aprenden su lección sin discutirla, más seguridad tendremos de encontrar a Dios y alcanzarle y conocerle.

Es muy difícil para nosotros hacer la obra de Cristo, que creer que Él puede hacerla por nosotros.