Que los problemas que asedian nuestra alma, las dificultades que vivimos, la maldad del mundo, el tiempo difícil que nos toca vivir no nos mueva del perfecto amor de Dios. Conservarnos en Su amor significa que nuestros corazones no se endurecen, no se enfrían, no perdemos la sensibilidad espiritual. Aún conservamos el fuego de Dios, aunque a veces parece una débil llama... pero que Dios no apaga. Aviva tu fuego, refúgiate en Su amor y vive hoy cerca de Dios.