Él es la causa o el motivo por el cual hoy me levanto y vivo este día. Su perfecto amor al Padre, su ejemplo de integridad en todas las cosas grandes y pequeñas, su perseverancia hasta conseguir el objetivo por el cual vino a este mundo, a pesar de las dificultades, sufrimiento, dolor y adversidad, me amó a mí hasta el final, sin límites ni reservas ... ¡con razón te amo, oh Señor!