Demanda la ayuda que necesitas a Dios. Él no te va a defraudar. Hazlo con pasión, con fuerza, creyendo en sus promesas. Cree de verdad en su provisión. ¡Él nos mostrará la grandeza de su salvación! Acércate deseoso de tener comunión con Él, acércate amando estar en su presencia. Búscale a Él, más que a su bendición o solución. Acércate de verás aceptando de antemano Su consejo y ten disposición de escucharle y de obedecer… y Él te responderá.