Como dijo alguien una vez: -Dios tiene un “programa de seguridad social” de carácter divino-. Es un programa de corresponsabilidad. Si tú pones los intereses de Dios en primer lugar, Él garantiza la provisión de tus necesidades futuras. Lo más tranquilizador es que sus arcas jamás están vacías, no hay hurtos, ni impagos, ni corrupción. Él es el proveedor por excelencia y de mayor coherencia universal. Él es fiel y puntual. Busquemos a Dios cada día, que Él sea lo primero y que fluya Su provisión.
¡A por hoy y que su Reino sea lo primero en nuestras vidas!