Si hay algo que produce el calor es agotamiento, seguro durante el día buscamos lugares más placenteros donde los rayos del sol no brillen. Pero hay un lugar de refrigerio continuo, donde el frescor de su sombra te acompaña siempre. No es un lugar público, ni tampoco transitado, es un rincón de intimidad donde solo puedes estar tú y el Señor. Si pasas el tiempo suficiente te podrás deleitar en una comunión única que endulzará tu vida y tu alma saldrá renovada para comenzar un nuevo día.