Que hoy nuestra oración sincera y llena de fe sea esta. Avivar es hacer que arda más el fuego ... el fuego del Espíritu Santo en nosotros para andar en los caminos del Señor y no en los nuestros. No olvidamos que nuestra condición humana es débil para hacer la voluntad de Dios, débil para hacer lo bueno, débil para andar el camino de Dios sin torcerse, pero que también es muy fuerte para rebelarse en contra de Él e intentar vivir en la autosuficiencia. El avivamiento es necesario.