Hoy Dios puede llenar tu corazón de valentía, pasión y fe en aquello que te toca realizar. No estamos solos, ni desamparados. No son palabras hechas y facilonas, son una realidad sorprendente. El favor de Dios es inmejorable. Si nos rendimos a Él, sinceramente, de corazón Su gracia será efectiva y su ayuda palpable.