Que invitación tan especial. Que hoy respondamos involucrando toda nuestra persona en un ejercicio de verdadera entrega a nuestro Señor. Que pongamos todas nuestras fuerzas, nuestros sentimientos y pensamientos, nuestro ser entero a amar a quien lo merece por encima de todo y todos. Al amar a Dios con todas tus fuerzas, las tentaciones palidecen y un fuego se enciende en tu interior arrasando cualquier duda o debilidad... pero sentir el amor de Dios hacia ti, es algo tan grande que no se puede explicar.