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“Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. (Juan 8:12)

¡Buen día a tod@s!
La obediencia diaria nunca es automática. Es una decisión consciente y cambia nuestra vida: tú decides cada día que quieres hacer. Aunque existen rutinas que nos ayudan a tener una mejor disciplina en muchas cosas, el seguimiento de Jesús implica la decisión diaria de querer estar con Él, vivir con Él, seguir sus pasos, andar en su luz, y Jesús no está estático, ni tampoco es monótono. Él es luz y vida, y si quieres tener hoy esta bendición, debes seguir a Cristo.

¡A por hoy siguiendo a Jesús!