“Cuando soy débil, entonces soy fuerte”. (Apóstol San Pablo)
¡Buen día a tod@s!
Empecemos el día admitiendo nuestras limitaciones y reconociendo nuestra necesidad de Dios, y entonces seremos realmente fuertes. La verdadera fortaleza está en situarnos realmente en el interior de nuestro ser. Hay muchas fortalezas que en realidad esconden tremendas debilidades y hay debilidades que reconocidas y puestas en las manos del Señor nos hacen genuinamente fuertes y libres. Su poder se perfecciona en la debilidad y no de otra manera.
¡A por hoy y que su Gracia nos baste!