“¿Quién nos separará del amor de Cristo?” (Romanos 8:35)
¡Buen día a tod@s!
La respuesta a esta pregunta es NADA. El amor de Cristo es permanente, nada ni nadie lo puede apagar, oscurecer o debilitar. En medio de la angustia, necesidad, tribulación o persecución su amor late con mayor fuerza. Estamos salvos y seguros en el amor de Cristo.
¡A por hoy en el amor de Cristo!