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“Dame, hijo mío, tu corazón, Y miren tus ojos por mis caminos”. (Proverbios 23:26)

¡Buen día a tod@s!
Yo se claramente que soy un creyente, y no tengo ninguna duda de mi salvación. Pero también se que hay áreas de mi vida que aún no he rendido a Dios. Él es un Padre lleno de amor que nos quiere ayudar y acompañar en cada batalla diaria. Él busca nuestro bien, y lo mejor es entregarle voluntariamente el control de todas las áreas de nuestra vida.

¡A por hoy entregándonos a Dios!